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jueves, 30 de julio de 2015

Entonces llegó el fin

Ella tocó el timbre y él salió a abrir la puerta con una campera que casi le llegaba a las rodillas. Estaba descalzo. Se abrazaron hasta los huesos. Ella sintió su pija sobre su panza. Le dio un cosquilleo. Intuyó que estaba desnudo. 
Al entrar a la casa él se sacó la campera. Temblaba levemente. Su piel era tan morena como ella la recordaba. Miró su pija y se detuvo unos segundos ahí. Tragó saliva. Podía sentir "su" olor desde esa distancia. 
Ella no lo dudó. Se sacó la campera, el pullover, la remera, se desabrochó el corpiño, se bajó la calza junto con la bombacha, se descalzó y fue a sus brazos. Volvieron a sentir sus cuerpos desnudos, uno sobre el otro. Volvieron a detener el tiempo como hacían antes. Respiraron hondo. Cada roce era como una descarga eléctrica que hervía la sangre. Se sentía un olor que sólo ellos dos conocían. Un olor de ellos y de nadie más.
Se rieron y entonces llegó el fin.

domingo, 30 de marzo de 2014


 Onírico










Te soñé.
Desnuda
Te desnudé.
Soñando. 
Sudando.
Te desdudé.
Soñando 
y...
desnudando
te...

miércoles, 13 de julio de 2011

Malas palabras




¡Que malas son las palabras!
¿Pensaste alguna vez en el quilombo en el que nos puede meter una palabra? Con una palabra te puedo hacer reir hasta las lágrimas y con otra palabra te puedo hacer llorar y que me odies.
Incluso con la misma palabra.
Son tremendas las palabras.
Tienen vida propia.
Son de todos y no son de nadie.
Se las lleva el viento pero en algún lado siempre caen para volver a irse.
Los que amamos las palabras siempre andamos buscando "la palabra justa", sin darnos cuenta que no existe.
Hace días que ando buscando palabras para decirte cosas que me gustaría que sepas, pero no las encuentro.
Por eso hoy me las agarré con ellas.
¡Qué malas son las palabras!